Ya no sé si es sólo un mito o una realidad, lo que sí sé es que el 2012 ya llegó. Bien podría ser un año de grandes cambios que no quiero pero, inevitablemente los tendré. Aunque hay algunos que sí haré y que debieron ser ley de vida antes.
Este año:
*Me alejaré de las personas que me hacen sentir peor conmigo mismo, las que no me aporten nada y no es interés, sólo que hay gente que jamás debí conocer.
*Disiparé todo mal pasado en una catarsis continua.
*Esfumaré recuerdos que ya no valen la pena. Retenerlos está de más.
*Seré más selectivo en cuanto a las amistades. Suelo dar confianza muy rápido y eso, a la larga, trae muchas decepciones.
Sí, sólo cuatro propósitos me basta.
En mi mente sólo tendré claro que no importa el porqué, el cuándo, el cómo, el dónde, el qué, y sobretodo, el quién. ¡Sólo viviré!
Palabras al aire, odas, y demás pasatiempos que plasmo entre líneas.
domingo, enero 01, 2012
viernes, diciembre 09, 2011
Final sin inicio
La historia no necesitó tener un final, ya que nunca tuvo inicio
¿Cómo terminar algo que nunca empezó?
¿Cómo dejar de ser lo que nunca fuimos?
¿Cómo olvidarte, si te tengo plasmada en mi retina?
¿Cómo olvidar lo que nunca vivimos?
¿Cómo el pasado me lastima más que el mismo presente?
Y es que claro, irónicamente puedo decir que nuestra historia fue perfecta.
Nunca tuvo un final.
¿Cómo terminar algo que nunca empezó?
¿Cómo dejar de ser lo que nunca fuimos?
¿Cómo olvidarte, si te tengo plasmada en mi retina?
¿Cómo olvidar lo que nunca vivimos?
¿Cómo el pasado me lastima más que el mismo presente?
Y es que claro, irónicamente puedo decir que nuestra historia fue perfecta.
Nunca tuvo un final.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)